Héroes

Julio 4, 2008

Así los llaman. Me refiero ―la duda ofende― a los miembros (no hay entre ellos miembras, se infringe la ley de igualdad, falla la cuota) de la selección nacional de fútbol. Han jugado bien ―lo reconozco― y sus modales han sido casi exquisitos, a diferencia de los que exhibían sus seguidores dentro y fuera del estadio, pero el heroísmo es otra cosa.

Exige, por ejemplo, que sus protagonistas se enfrenten a la adversidad jugándose la vida y poniendo ésta al servicio de un bien superior que no redunde en beneficio de quien aspire a héroe. Ninguna de esas condiciones ―mínimas, inexcusables― concurre en este caso. Vi, a ráfagas, sin demasiado interés, porque el deporte me aburre y tenía, curándome en salud, un libro entre las manos, los dos últimos partidos de la Copa en cuestión, que ni sé cómo se llama (¿Champions, quizá? De ser así, ¿por qué no de Campeones?), y las reacciones de esos salvajes a los que llaman hinchas me avergonzaron.

Más vergonzoso aún me pareció el zafarrancho de combate que a renglón seguido y durante más de veinticuatro horas de oprobio colectivo devastó el país. De todas las imágenes deplorables que las pantallas de televisión, inmisericordes, nos propinaron, y fueron muchas, ninguna rayó tan bajo, tan a ras de suelo y de la vergüenza propia y ajena, como la relativa a lo sucedido en los vestuarios donde nuestros jugadores celebraban el triunfo.

Vi en ese momento, con las pupilas dilatadas por el estupor, el asco y la incredulidad, a varios jugadores ―el célebre Casillas, entre ellos― en ropa interior de horteras rematados. Marcaban paquete con repugnantes calzoncillos de espuma negra (ver para creer), esgrimían botellas de champán malo a gollete abierto, se rociaban los unos a los otros con la espuma que salía por él y se gastaban bromas pueblerinas de reclutas en la edad del pavo mientras los comentaristas y locutores de la tele ―iguales todos en eso― palmoteaban con ojos embobados de padres que perdonan las travesuras de su prole.

Lo peor, en aquella apoteósica exhibición de zangolotinería y vulgaridad, eran los calzoncillos de espuma negra. ¿Ligarán con eso? ¿Los habrán heredado de quienes in illo témpore ―el del franquismo y el gol de Marcelino― los compraban en las rebajas de Sepu? ¿Veremos pronto a los chicos de Viena con sus habilidosos pies enfundados en calcetines rojigualdas? ¿Heroísmo? ¿Aquiles frente a Troya? ¿Hernán Cortés en Teotihuacán? ¿Los últimos de Filipinas? No, no. ¡Casillas en calzoncillos! Estamos tocando fondo.

Quo vadis

Junio 27, 2008

Quina por! En esta España mía, esta España nuestra, n’hi ha gent que està d’acord amb pagar 1.000 euros per tal d’anar-hi a Viena a veure la sel·lecció espanyola jugar la final de l’Eurocopa de futbol.

¡Con la de hambre que hay en el mundo! ¡Con la de hipotecas que hay en estas tierras! ¡El paro por encima del 10%! ¿¡Y la crisis! ? Según noticia de hoy mismo, el indicador del IPC armonizado sube al 5,1% por el petróleo y las materías primas. ¿Saben qué significa eso? En fin…

“¿Dónde está la crisis?”… que diría la madre del Josua, de aquella canción de Joaquín Sabina, “Como te digo una co te digo la o”. En este país la mayor de las penas la borra un partido de fútbol y más si es que por una vez este equipo puede aspirar a ganar algo.

Antiguamente, sólo a Alejandro Magno o Napoleón se les reconocía como héroes por sus (cuestionables) hazañas. Hoy en día con ser un multimillonario que pega patadas a un balón es suficiente. Bueno, siempre fue así: Pan y circo, o como dijeron otros y mejor: Poco pan y pésimo circo.

Y después de esta disquisición… ¿a alguien le quedan entraditas y billetes para Viena, a 1.000 leros?

¡Ah…! I que visca Catalunya… i Lleida!!

Barcelona, mon amour

Junio 18, 2008

Caminaba Barcelona convencido de que me encontraría con Pierrot Arnella, la Reina de las Ramblas, y tanto que me encontré con él. Es decir, que lo sepan, con él y 149 más. Pero no fue en las Ramblas ni en el mítico Copacabana sino en el mero mero del barrio de Sants.

“Adiós, Papa”. Un cartel con esta leyenda y la foto de Benedicto XVI presidía ayer el Centro Abierto del barrio de Sants. El colectivo Nosaltres Marxem, que reclama “el fin de la jerarquía” de la Iglesia Católica, se presentó ayer con una acción de apostasía conjunta. Unas 150 personas nos congregamos en Barcelona para anular un bautizo involuntario y darnos de baja del registro de la Iglesia. “Tenemos la libertad de abandonar la religión. Es un derecho fundamental elegir nuestra opción de conciencia”, reclamó Joan Carles Marset, de la fundación Ateos de Cataluña. Marset recordó “épocas pasadas, cuando muchos eran quemados por defender la libertad de conciencia”.

La campaña de apostasía no acabó ayer: Nosaltres Marxem continuará todas las tardes registrando más apóstatas en el Centro Abierto de Sants. Sólo es necesario rellenar un formulario y entregar una fotocopia del DNI. “Nosotros facilitamos el trámite. Lo registraremos en el episcopado y enviaremos una copia del formulario sellado a todos los que hayan apostatado”, explicó Turón. En unos días la asociación entregará las actas al episcopado, que tendrá 15 días para darnos de baja en el registro.

La apostasía se celebró con fiesta y sorna: los presentes brindamos con vino de misa y comimos obleas y pets de monja. Gemma Alonso lo celebró con Pierrot, copa en mano: “¡Es la última, la de despedida!”.

Para los fans de Bautista, sólo decir que él no apostató porque los mexicanos tienen el catolicismo en el ADN; les viene de serie.  Ya les contaré cómo me va con Pierrot y Bautista en tierras catalanas.

Un mundo que agoniza

Junio 11, 2008

“Mi oposición al sentido moderno del progreso y a las relaciones Hombre-Naturaleza se ha ido haciendo más acre y radical hasta abocar a mi novela Parábola del náufrago, donde el poder del dinero y la organización -quintaesencia de este progreso- termina por convertir en borrego a un hombre sensible, mientras la Naturaleza mancillada, harta de servir de campo de experiencias a la química y la mecánica, se alza contra el hombre en abierta hostilidad. (…) La Humanidad no tiene sino una posibilidad de supervivencia: frenar su desarrollo y organizar la vida comunitaria sobre bases diferentes a las que hasta hoy han prevalecido. De no hacerlo así, consumiremos el suicidio colectivo en un plazo relativamente breve”.

Miguel Delibes, Un mundo que agoniza.

Esta entrevista la grabaron en el salón de su casa, allá en la Avenida Ámsterdam, Colonia Roma, en la Ciudad de México.

En lengua española hay pocos más que me interesen -Luis Zapata, Jorge Luis Borges, Élmer Mendoza, Laura Restrepo, Julio Cortázar-. También hay que decir que tengo pocos escritores de cabecera. Luego, hay muchos “buenos malos escritores”. La literatura española (contemporánea) no me interesa -con contada excepción: Eduardo Mendicutti-. Cuando accidentalmente decidí leer algún libro de allende los mares, terminé decepcionándome -Javier Marías, Lucía Etxebarria, Carmen Posadas, Muñoz Molina ¡qué horror y/o aburrimiento!-.

El eje creativo en esta lengua se fue hace más de un siglo a América Latina: por prosa, temas y sonoridad y riqueza del idioma. Otros escritores que me encantan: Michel Houellebecq, André Gide, Albert Camus, Thomas Bernhardt.

En algunos momentos pensé algo que, sin avergonzarme, sigo manteniendo: “Basta una página de Vallejo para borrar toda la obra de Gabo”. ¿Y ustedes, qué opinan?

Badana

Marzo 12, 2008

Los míticos juglares de la República Independiente de Ibi, Badana, en el programa A tope, de la vecina monarquía española. 

El carro de Manolo Escobar

Febrero 23, 2008

La divina Alaska

Enero 29, 2008

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Retrato en Acrílico 80×80, de Montse Martín. A la venta en la Galería Paspartú de Barcelona.