Rodrigo de Santos, el opusino supuestamente pederasta, cocainómano y homosexual, reconoce que malversó más de 50 mil euros en prostíbulos masculinos y cocaína, pide perdón al PP mallorquín… y lo único que le preocupa en este momento es que le llamen “maricón”, supuestamente, claro, porque él “no tiene ninguna disfunción” -dixit- a pesar de que este verano, según él mismo, tuvo una recaída en varias saunas mallorquinas.
El PP de Baleares se confiesa “horrorizado” por “el escándalo monumental” desencadenado por la imputación por presunta corrupción del ex teniente de alcalde de Palma Javier Rodrigo de Santos, de 42 años, que gastó 50.804 euros de fondos públicos en prostíbulos y centros de relax. De Santos, padre de cinco hijos, es un activista ultracatólico que, como concejal, rechazó celebrar bodas homosexuales, participó en las concentraciones con el Papa en Valencia en 2006 -donde se retrató con el obispo de Mallorca- y llevó en procesión el paso de la Virgen del Remei en El Molinar.
Entre 2006 y 2007, De Santos cargó “gastos personales y particulares” a la cuenta de la tarjeta de crédito de la de la Empresa Municipal de Obras de Palma (Emop) que presidía. Recogió notas y recibos y maquilló los dispendios bajo conceptos de“consulting de relaciones públicas y asesoramiento de imagen” para evitar “la verdadera naturaleza del gasto” ante la intervención, relata el fiscal.
“El querellado obtuvo un importante lucro”, señala la fiscalía, porque imputó a la Administración gastos que “rebasaban ampliamente los usos autorizados”. Entre enero de 2006 y junio de 2007, De Santos, ex coordinador de la campaña de Jaume Matas en 2003, efectuó hasta 118 consumiciones en una sola casa de contactos para gays, donde llegó a abonar más de 45.000 euros. En sólo una noche se gastó 1.450 euros. Frecuentó otros clubes sexuales de la capital balear y de Madrid de madrugada. Contrató servicios y consumiciones hasta tres veces el mismo día y visitó un establecimiento tres días por semana, según el rastro de la tarjeta. “Están comprobados los cargos con los titulares de las casas y su identidad en quienes le atendían. Recogía las notas y las entregaba”, señaló un investigador. “Existen numerosos gastos pendientes de identificar y analizar”, relata la querella.
“Salía de madrugada porque decía que revisaba las obras sin ser reconocido”, señalaron en su entorno. Desde su ámbito se indica que era adicto las drogas, un enfermo, para construir un argumento atenuante. Anticorrupción ponderó la conveniencia de su detención y la descartó. Reclamó una fianza de 70.000 euros, el embargo de los bienes y que la juez cite “de inmediato” al acusado.
La palabra que mejor define a Rodrigo de Santos es hipócrita: una buena muestra de lo que se esconde tras la cruz. Hoy mismo hacía su alegato final en su último juicio, el de abuso de menores y dice que no, que no, que él no hizo nada, que intentan abusar de él. A lo mejor fue él quien abusó y la coca la volvió medio loca, supuestamente, claro. Dice el supuesto: “He vivido engañado debido a la drogadicción” ¿Cuándo oiremos a cientos de políticos corruptos decir “He vivido engañado debido a la codicia y la falta de ética”? Y porque a la supuesta hipocresía y a la supuesta inicuidad del alma hay que ponerle cara aquí les pongo a Rodrigo de Santos:

En cuanto tengamos las sentencias a sus juicios borraremos el "supuestamente"






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