Este amor que hay que callar… o no

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Eduardo García nos regala una nueva novela, la cuarta de su trayectoria, titulada Este amor que hay que callar -reciente ganadora del premio Besametonto al mejor libro del año.

Nacido en la capital dominicana, Eduardo es autor de las novelas Feliz cumpleaños, te quiero, Días felices y Adagio, publicadas en Chile. Mitad italiano, mitad dominicano, chileno de corazón, reside en Madrid desde el año 2010. Este amor que hay que callar es su primera en ser editada en España. Sin más preámbulo, damas y caballeros, extendemos la alfombra roja, colocamos los flamencos rosas, encendemos los focos para recibir con todos los honores a Eduardo en la pista central del Circo Iberia.

Fotografía de Jorge Pizarro

¿Cachai? Es una expresión muy típica chilena que quiere decir “¿captas lo te digo?”, “¿me sigues en la conversación?”, “¿entiendes?”,” ¿ves?”.  La verdad es que tiene muchos usos y podría darte muchos ejemplos.

Has vivido en Santo Domingo, Santiago y Madrid. ¡Recomiéndanos tres lugarcitos en estas ciudades! En Santo Domingo, definitivamente la Zona Colonial y el Malecón son los lugares más hermosos de la ciudad.

En Santiago de Chile, todo lo que es el Centro de la ciudad, y el Cerro San Cristóbal, desde donde puedes ver toda la ciudad.  Para bailar, la discoteca Búnker  ha sido la mejor por muchos años, lo que la convierte en un clásico de la vida nocturna gay junto a la disco Fausto, que está desde la época del Régimen Militar. Y los cafecitos del Barrio Bellas Artes.

Madrid es una ciudad muy viva, por eso me encanta.  Aunque ya yo no soy mucho de la vida nocturna, así que podría hablarte de sus múltiples cafecitos que hay en toda la ciudad y que me encantan.  Mientras más local sea y menos de los de cadenas internacionales, mucho mejor.

Abussadora Collins y La Chula Evans, “dos transformistas fanáticos de la teleserie Dinastía” protagonizan tu último libro, junto a Bernardo y Adolfo, ¿cómo elegiste a tu elenco de protagonistas? ¿qué nos querías contar? Estos personajes llegaron a mí en alguna visita de mis Musas, porque empezó Adolfo a contar su historia, pero después apareció Abussadora Collins que también quería contar la suya y la de La Chula Evans.  Bernardo tampoco quiso quedarse atrás.  Yo los dejé hablar, así que contaron y  desarrollaron su propia historia.

Yo quería contar una historia acerca de la aceptación, tanto hacia los demás como hacia uno mismo.  También de la discriminación, con lo que no estoy de acuerdo.  Y bueno, salieron a relucir los primeros amores, los primeros corazones rotos, el despertar sexual de estos maravillosos personajes.  La verdad es que es una novela que disfruté mucho al escribirla y todavía lo hago cuando releo ciertos pasajes.

Cualquiera que lea tus libros encuentra, al menos, dos registros diferentes, dentro de tu universo realista en continua expansión, incluso más allá de la recursividad de algunos personajes. ¿Cómo ves tu propio recorrido en Feliz cumpleaños, te quiero, Días felices, AdagioEste amor que hay que callar? A pesar de tener mi manera muy particular de escribir, sin detenerme  a describir demasiado ya que me aburriría hacerlo, mis novelas son todas muy diferentes entre ellas.  Tanto por las temáticas de cada una como por la manera en que se desarrollan.  Siento personalmente que he ido madurando como escritor, evolucionando.  Algunos personajes aún me persiguen y me visitan de vez en cuando.  Yo los recibo e incluso se me cuelan en algunos pasajes de las demás novelas.  Es algo que no puedo evitar, pero que me agrada.

¿Qué te viene a la cabeza cuando ves este vídeo? Es la canción que me inspiró inicialmente la historia de la novela, y, obviamente, el título.  Siempre hay amores que tenemos que esconder, todos los hemos tenido alguna vez, sobre todo los que hemos tenido que vivir alguna vez en la vida escondiendo nuestra verdadera manera de sentir.

La canción la canta una gran amiga mía a la que quiero de manera muy especial.  Es una de voces más hermosas que he escuchado.

Prólogo de Iñaki Echarte Vidarte, ¿cómo surgió tan eminente colaboración? Iñaki fue una de las primeras personas a las que conocí cuando vine a Madrid.  Al llegar, quise conocer a algunos colegas, y él fue el más abierto y hospitalario de todos en aquel momento.  Me ofreció una amistad sincera y desde entonces seguimos en contacto.  Me gusta mucho su manera de escribir y de ver las cosas, por eso me pareció importante que él me hiciera el prólogo.  Ha sido todo un honor.

Fotografía de Haydee Blanco

Te hicieron una linda portada, ¿quién es el artista? Un amigo mío chileno, Boris Bórquez.  Me hizo también las portadas de Días felices y de Adagio.  Yo le digo lo que me gustaría ver en la portada, y él me sorprende superando mis expectativas.  Es un gran artista.

Stonewall está montando poco a poco un catálogo muy interesante. ¿Has leído alguno de sus libros? Hasta el momento sólo dos, el de Didí Escobart y el de Carlitos García.

¿Nos puedes contar qué proyectos vas a hacer próximamente? Ya lo estoy haciendo, estoy escribiendo una nueva novela que creo que va a ser muy especial.  Además vienen unas cuantas sorpresitas que todavía no puedo revelar.

Si quisieras trabajar en el circo, ¿de qué lo harías? Sería un acróbata o un domador de fieras salvajes.

Este amor que hay que callar está disponible en Amazon.es, La casa del libro, A different life

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. La Parra dice:

    Comentario poco literario: que ojos tan bonitos tiene Eduardo

  2. MAD dice:

    ¿Los otros libros –o alguno de ellos– se pueden conseguir en España?

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