Ha nacido una estrella

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Protagonizada por una sensacional Lady Gaga, Bradley Cooper dirige con maestría y coprotagoniza este remake de A star is born (Ha nacido una estrella), en una versión monumental, fastuosa e inolvidable.

La película recién estrenada relata la historia de Ally, interpretada por Lady Gaga, una joven artista que ha renunciado a sus sueños y Jackson, un cantante de renombre que no está pasando por su mejor época. La fortuna tuvo el capricho que se conocieran en un local de drag queens cuando Ally sube al escenario a cantar ‘La vie en rose’ quedando Jackson prendido al poco de haber entrado buscando alcohol.

A partir de ahí se desarrolla una historia de amor que funciona como una balanza: mientras ella se eleva, él debe caer. Alcohólico y desnortado, Jackson encontrará en Ally una razón para seguir adelante y mientras él es su palanca hacia el éxito. Como las más grandes historias de amor en el arte esta historia debe arañar el corazón y el feliz instante de la dicha apenas les dura una ratico. Mientras ella asciende y él desciende solo pueden brillar juntos, iluminándose mutuamente, apenas un momento efímero, condenado de antemano.

A star is born ha sufrido otro renacimiento de las manos de Bradley Cooper. No solo escribió la película, con Eric Roth y Will Fetters, sino que también la dirigió él, hizo el papel principal de Jackson Maine, compuso, tocó y cantó muchas de las canciones de la película, también tocó la guitarra, y es más que probable que también hiciera el maquillaje, los recados y el catering en el set. Por hacer hasta fue a casa de Lady Gaga para asegurarse que aceptara el papel principal y no se equivocó.

La película, más allá de una historia de amor con sus canciones memorables, resulta ser una reivindicación de esa locura de buscar los sueños, de ese empeño en trabajarse la suerte, del claroscuro de la fama y ser fiel a uno mismo, y es ahí precisamente donde se justifica que de aquí a diez años aún recordemos esta película. Aunque, para ser justos, lo que va a permanecer de esta última reescritura es Lady Gaga, quien hace un papel magistral que la alinea con otras estrellas como Barbra Streisand y Judy Garland. Diez años después de la muerte de Paul Newman, y casi medio siglo desde Butch Cassidy and the Sundance Kid, está bien ver el nacimiento de otra estrella de la gran pantalla. Ahí es nada.

La primera vez que se hizo esta película fue en 1932. George Cukor dirigió What price Hollywood?, donde Constance Bennett interpreta a una camarera que desea ser una diva del cine. Ella consigue su oportunidad, gracias a un director decente y un borracho pésimo. El mismo proceso afectó cinco años después a Janet Gaynor y Fredric March en A star is born de William Wellman, el título que se ha mantenido desde entonces. La siguiente protagonista fue Judy Garland, en 1954, con Cukor nuevamente a cargo. A estas alturas, la fábula se había convertido en un musical, y así fue nuevamente en 1976, cuando Kris Kristofferson fue derrotado por la vasta voz de Barbra Streisand y la majestuosa majestuosidad de su permanente. Aquí, en definitiva, hay una historia que nunca muere.

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